Expertos recomiendan leer esto









El título de esta nota es evidentemente tramposo: nadie podría recomendar leer este rejunte de conceptos y opiniones, el cual, sin embargo, sabe de una virtud: se encuentra totalmente ayuno de pretensiones de validez universal, característica que no sería virtud de no ser porque escasea.

Se ha vuelto demasiado habitual encontrar en los diarios o en los zócalos de los informativos que “expertos” o “especialistas”, ya en economía, ya en política, aseguran tal o cual cosa. Por lo general, una parte de este tipo de noticias no merece reproches: la inmensa mayoría de estos “expertos” en verdad lo son (parto de que experto en un tema es aquel que lo ha estudiado suficientemente, cosa que digo a sabiendas de que el lector no comparte mi generosidad sobreactuada). Lo que sí me permito reprochar es que todas estas personas sean nombradas sin hacer referencia a sus ideas y conducta políticas, y mayormente omitiendo su pertenencia partidaria o sectorial (y las pocas veces que esta última se menciona, se hace a secas, sin profundizar). 

Ejemplo: llamar a un economista de derecha, simpatizante o miembro de algún partido, que además trabaja para las cámaras empresariales, y presentarlo como un simple hombre de números que da opiniones.

Nadie niega los conocimientos del economista de nuestro ejemplo, pero ¿por qué ocultar sus simpatías políticas y su labor diaria en favor de determinados intereses económicos? Porque, si eso ocurriese, sus palabras dejarían de ser consideradas portadoras de objetividad y, por ende, caerían dentro de esa cosa tan horrible y arbitraria que es la política, y, por lo tanto, serían discutibles y (¡ni dios permita!) hasta refutables.

Como habrán notado, estamos ante un recurso ya viejo y algo gastado en la lucha de ideas: la negación de la ideología propia, a la que se oculta detrás de la ciencia y la experiencia, con el fin de colocar al adversario en el barro de las pasiones y la subjetividad. 

Quienes somos expertos en estas cuestiones, ya no nos dejamos engañar.