¡Oh, no! ¡Mis padres tienen Facebook!










Subiste una foto con amigos que estos, y otros contactos, te comentan. De pronto, se te paraliza el corazón: te llega una notificación, pero no una más, no una cualquiera, sino una en la que se te informa que tu madre ha comentado la foto. Sí, hiciste bien en asustarte: “Hijo que bonito estas. Hoy de noche viene la tia a casa. te quiero mucho mamá”.

Seguís sin entender por qué te dice “hijo” cada vez que te comenta una publicación o te escribe al celular, cosa que hace únicamente en tales circunstancias; tampoco entendés por qué te cuenta en una foto que hoy reciben a tu tía; te causa ternura que confiese públicamente quererte mucho y que firme, como si hiciese falta, “mamá”; por último, y fundamentalmente, no comprendés por qué no te dijo todo eso cuando la viste dos minutos antes.

Y no es cuestión de género, puesto que perfectamente podría haber sido tu padre, escribiendo algo así como: “que facha mi hijo se parece al padre cuando era joven jajaja Hoy de noche viene el tío a casa. te quiero mucho papá”.

No sabés si reírte o llorar, si contestarle con seriedad o con humor, si eliminar el comentario o, incluso, eliminarlos a ellos del mundo virtual. Sospechás bien: los padres y Facebook no son compatibles. Aunque bien podría reformularse tal planteo: en Facebook los padres no existen, porque el día que los aceptaste como amigos, los perdiste como padres.