¿Fue Colón un inversor?











La interpretación de los hechos históricos no es un mero ejercicio nostálgico, sino un acto del y para el presente.

Por eso, preguntarnos cada 12 de octubre si Cristóbal Colón fue un inversor (tal como podrían asegurar los economistas más ranciamente liberales) o un saqueador (tal como se podría argumentar desde el progresismo más independentista), no resulta menor.

Porque si Colón fue un saqueador, los indígenas que lo resistieron, no tanto a él, sino más bien a los suyos (a las sucesivas oleadas de suyos), actuaron como verdaderos héroes de la libertad y la independencia.


Pero si Colón fue un inversor, en el sentido más moderno y crudo de la palabra, entonces los indígenas que enfrentaron a los europeos se comportaron como verdaderos idealistas trasnochados; izquierdistas poseídos por el espíritu irracional y voluntarista del setentismo; talibanes del ecologismo y la autarquía; defensores de un Estado pesado, ineficiente y clientelar; ultra-radicales que se negaron a comprender las ventajas del mercado global, ignorando que el muro de Berlín ya se había derrumbado, justamente en nombre del mundo que Colón trajo a estas tierras.

Por todo ello, las distintas respuestas al hecho de si Colón vino a invertir a nuestro continente, o a saquearlo, se concatenan directamente con cuestiones que hacen a nuestra realidad más inmediata: qué inversiones queremos y qué tipo de resistencias estamos dispuestos a librar: en definitiva, qué lugar estamos dispuestos a ocupar en la historia.