Cómo superar la reprobación de un examen










La inmensa mayoría de los estudiantes ha perdido alguna vez un examen. Y superarlo, en algunos casos, no resulta nada fácil. Sin ir más lejos, yo conozco la historia de un tipo que cuando reprobó el último examen de su carrera, la abandonó: estudiaba para ser veterinario. Ahora es carnicero. En fin, creo que es un buen ejemplo.

Yo, en cambio, nunca sufrí nada semejante. Y no por no haber perdido exámenes (muchas veces deseé que algún profesor literalmente perdiera los exámenes, que se le extraviaran las hojas; ¿quién no lo fantaseó? Es que da vergüenza ver el nombre, el apellido y la cédula de uno y, debajo, un montón de renglones desprolijos e  incongruentes), sino porque hace años inventé una técnica que me ha dado buenos resultados, la cual, en un servicio a la comunidad, comparto a continuación.

El primer paso para reponerse de la derrota en un examen es darlo y perderlo. Una vez el fracaso (porque es eso, un fracaso) nos es notificado, debemos comenzar a respirar hondo y tratar de concentrarnos. Lo ideal es hacerlo en casa (no en la mía, sino cada uno en la suya), pero, si la capacidad de concentración es buena, se puede hacer en cualquier lado (incluso frente al docente que nos informó la desgracia). Luego de varias respiraciones hondas y serenas, debemos empezar a decirnos lo siguiente:


Hace unos dieciocho mil millones de años, se produjo una enorme explosión conocida con el nombre de Big-Bang. Esta explosión dio origen al universo, quizá marcando el fin de otras galaxias y otras civilizaciones. Los seres humanos no lo sabemos.
El universo se compone de enormes grupos de estrellas llamados galaxias. El sol es parte de un conjunto gigantesco de más de mil millones de estrellas, y éste conjunto es nuestra galaxia. El planeta Tierra es parte del Sistema Solar junto a otros planetas de mayor y menor tamaño.
En nuestro planeta hay vida inteligente. Al principio existieron sólo seres unicelulares, que luego evolucionaron hacia formas pluricelulares, ya sea especies vegetales o animales, de las cuales algunas desaparecieron y otras sobrevivieron. El hombre es parte de la evolución, como un animal más que tiene un antepasado común con otros animales.
El hombre vive en cinco grandes pedazos de tierra llamados continentes. Y yo vivo en uno de esos continentes, junto a millones y millones de otros seres humanos.
Cada continente está conformado por unidades territoriales y políticas llamadas países. Y yo vivo en uno de esos países.
A su vez, cada país tiene su propia población, su sociedad. Yo soy una parte ínfima dentro de mi sociedad.
En las sociedades, unos gobiernan, otros trabajan, y otros estudian. Y yo en mi sociedad estudio. Soy un estudiante más, como tantos otros miles.
Y yo, estudiante, di uno de los tantos exámenes que debo dar a lo largo de toda mi carrera. Y no lo aprobé.
Yo, un simple ser humano, normal y finito, entregué unas respuestas a otro ser humano, igual de normal y finito, al cual éstas no le gustaron. Y por eso reprobé.
Un humano, ínfimo en la Tierra, anónimo en la historia, inexistente para el universo, perdió un examen.
La trascendencia de un número indeseado o de un “reprobado” en una hoja es nula: el universo seguirá su existencia sin sobresaltos, como yo mismo dentro de un par de días o semanas.
Fin.


No sé qué les parece, pero a mí la técnica me funciona.

Eso sí, debo advertirles sobre los daños colaterales:

Uno termina concluyendo que la reprobación de un examen es un hecho absolutamente intrascendente en términos universales e históricos, pero que no más trascendente es para el universo y la historia la propia existencia de uno mismo (con su nacimiento, noviazgos, casamiento, realización laboral, hijos, vejez, nietos y un velorio). Y esto puede conducir a la depresión y al suicidio: son los riesgos que implica tratar de superar la reprobación de un examen.