Consejos para provocar una Infeliz Navidad









¿Sos de esa gente que nunca logra conmoverse con la Navidad? De ser así, acá te ofrecemos la solución a esa sensación de vacío existencial: arruinarles las fiestas al entorno.

En tal sentido, este blog expondrá algunos métodos que pueden ayudar a provocar una Infeliz Navidad, lo que te permitirá sentirte acompañado.
 

1. No bañarse y vestirse y mal
La gente, por lo general, se viste bien y se perfuma para la Nochebuena. Razón por la cual no bañarse es un gesto de gran rebeldía, que incluso puede acompañarse de otro muy efectivo, consistente en vestirse con las peores ropas que uno tenga. Por ejemplo, aparecerse a las diez de la noche en chancletas, con un short deshilachado y con un buzo de Fido Dido del 93, todo comido por las polillas.


2. Decir que este año hubo menos fuegos artificiales que el año pasado, o mencionar cosas que podrían haberse hecho con la plata que se gastó en la pirotecnia
A las doce, mientras suenan toda clase de explosiones y en el cielo estallan miles de luces y colores, y mientras toda la familia se saluda, uno debe mirar al cielo y decir, a media voz, cosas como: “Con todo lo que se gasta en esto ya se podría haber arreglado el Hospital de Clínicas”…

Otra opción, una vez que el cielo volvió a la normalidad, es comentar: “Este año hubo menos fuegos artificiales que el año pasado”, dando a entender que la gente cada vez se entusiasma menos con la Navidad.


3. Poner en todos los televisores los programas especiales de televisión donde pasan videoclips más viejos que la injusticia
Esto no falla. La familia que tiene un televisor cerca y se somete a “Salomé” de Chayanne, “La vida es un carnaval” de Celia Cruz, “Devórame otra vez” de las Azúcar Moreno y “Muriendo de plena” de Ruben Rada, prontamente entra en un bajón anímico que los lleva a todos a dormirse a las doce y cinco.
  

4. Hablar sobre los daños que les provoca a los niños el creer en Papá Noel
Mientras los niños abren los regalos, con sus ojos gigantes y una sonrisa de oreja a oreja, uno se para al lado de sus padres y dice: “Lástima que un día van a enterarse que es todo una mentira… y ahí te quiero ver… Los traumas que se van a agarrar”.


5. Recordar cada pocos minutos los fallecimientos más recientes Recordar a los muertos, ya sea familiares, conocidos o personalidades públicas, es algo que logra entristecer a quienes nos rodean. Uno debe quedarse con la mirada fija y sin hablar por largo rato; siempre alguien se acerca y pregunta qué nos pasa, y ahí respondemos: “No puedo dejar de pensar en el tío Pocho… cómo le gustaban las fiestas… Qué feliz estaría hoy acá, en familia, cómo le gustaba esto… Pero no, está enterrado y en un cajón, mientras nosotros la estamos pasando bien”.

Otra: “Cómo estarán pasando en la casa de Ernesto…” Porque a Ernesto en el correr del año se le murió la madre.
  

6. Mencionar las injusticias del mundo
Hablar del hambre en África, de las matanzas de la OTAN y de cualquier injusticia global, es un recurso muy efectivo. Aunque durante el resto del año uno no tenga un gesto mayor de compromiso que mirar el informativo y decir “¡Qué horror!” luego de ver una matanza en Medio Oriente, es conveniente que la noche del 24 hablemos como militantes populares enteramente dedicados a la causa, los cuales no se permiten disfrutar de un asado “mientras en Nigeria muere un niño cada cinco minutos a causa del hambre”. Con este tipo de discursos, uno justifica su amargura y la contagia, haciéndole sentir mucha culpa a la tía que come y disfruta un pedazo de pan dulce.


Conclusión:
Con todas estas herramientas, cualquiera debería poder provocar una Infeliz Navidad en su entorno.
Pero hay un riesgo: que usted sea el único que termine angustiándose, quedando un poco más angustiado de lo que ya estaba; que nadie le dé bola, que la tía siga agarrando pan dulce a dos manos, que los niños disfruten los regalos hasta altas horas de la madrugada, y que a los muertos se los recuerde con alegría y cariño, mientras usted está deprimido en un rincón, pensando en la guerra de Irak, con la remera de Fido Dido toda agujereada y con las Azúcar Moreno de fondo.