¿Constanza 2014? (III)







En las dos notas anteriores explicamos por qué era necesaria una candidatura alternativa a la de Vázquez (para alcanzar una unidad interna real), cómo aparece el nombre de Constanza Moreira como posible pre-candidata (generó un discurso nuevo y necesario que ninguna otra figura parece estar dispuesta a representar política y electoralmente, por lo que todas las miradas y expectativas recaen sobre ella) y consideramos los pros y contras de su figura política (política/outsider, intelectual, de izquierda y mujer, características tanto positivas como negativas, dependiendo de cómo se las explote). Ahora nos adentraremos en sus posibles apoyos políticos, en los distintos escenarios en los que podría llevarse a cabo su pre-candidatura.



¿Qué apoyos políticos podrían sostener la pre-candidatura de Constanza Moreira? 

Evitaremos, por cuestiones prácticas, perdernos en los complejos mecanismos internos que pueden llevar a alguien a ser pre-candidato por el Frente Amplio. No porque no importen, sino porque lo que aquí nos convoca es considerar los apoyos reales con los que podría contar Moreira al momento de afrontar la lucha política interna. Damos por sentado, por lo tanto, que el FA habilitará la candidatura alternativa, en el entendido de que, lejos de desunir y debilitar, unificaría y fortalecería a la fuerza política.
Manejaremos una serie de escenarios hipotéticos, partiendo entonces de los siguientes supuestos: Tabaré es pre-candidato; el FA habilita la competencia interna; Constanza es pre-candidata.


Escenario 1: Desde el FLS hasta el PCU, todos los grupos/partidos del FA apoyan a Vázquez, excepto algún partido/grupo pequeño (PVP, por ejemplo) en coordinación con figuras independientes. En este escenario, Moreira estaría en clara desventaja desde lo económico y en lo referido al apoyo de estructuras políticas, pero sería visualizada como una David frente a Goliat, lo que le daría mística y encanto a su figura, y le otorgaría mucha libertad de acción al movimiento que la respaldara.  


Escenario 2: El PCU (con o sin el acompañamiento de grupos/partidos pequeños) sostiene la pre-candidatura de Constanza. En tal caso, Moreira sumaría estructura, experiencia y militancia, pero se la consideraría, sin demasiado esfuerzo, “la candidata de los comunistas”, con todo lo bueno y lo malo que ello puede implicar.


Escenario 3: PCU y MPP apoyan a Moreira (con o sin el acompañamiento de grupos/partidos pequeños); en tal caso, Constanza sumaría militancia, estructura, recursos económicos y una caudal de votos que le abrirían posibilidades más que interesantes. El punto es que podría ser asociable directamente a la pre-candidatura de Mujica (2009) y a su gobierno, con todo lo bueno y lo malo que ello implica.


Ahora bien, en cualquiera de los tres escenarios anteriores, y más allá de las posibilidades reales de superar electoralmente a Vázquez (esto lo consideraremos luego), la pre-candidatura de Moreira no pasaría inadvertida, pues generaría un alto nivel de participación y discusión (real, de fondo). ¿Y estará dispuesto Vázquez  a que su figura y su política sean discutidas en la interna? Visto que la necesidad de una alternativa a Vázquez está latente, y que el descontento con el ex-presidente ya no es algo marginal y menor, sino que se trata de un dato político que merece ser considerado: ¿se someterá Vázquez a una interna en la cual, aun triunfando, sería discutido desde distintos ángulos? En definitiva, dada la necesidad real y objetiva de una competencia interna, ¿es seguro que Vázquez sea pre-candidato?
Repetimos lo que se dijo en la primera nota: todo indica que Vázquez va a ser pre-candidato por el FA, pero no debemos cerrarnos a la posibilidad de que, finalmente, renuncie a la idea de volver a ser presidente.

Pero ¿y si Vázquez no se presenta? En tal caso, poco probable pero no del todo descartable, ningún candidato tendría consenso, habría lucha interna y el nombre de Constanza sería considerado, pero junto otros: ya sin Vázquez como oponente, varias figuras se atreverían a luchar por la presidencia. De todos modos, Constanza como pre-candidata de los sectores enfrentados o menos alineados al vazquismo, y en competencia directa con un pre-candidato del ala FLS/PS (¿Astori?), es un escenario que no hay que descartar.

Pero volviendo a la idea de que la pre-candidatura de Vázquez es altamente probable, quien escribe estas líneas se siente en la obligación de decir que sospecha que el expresidente (salvo en el escenario 3) es amplio favorito para ganar la interna. Entonces, ¿para qué insistir con la idea de una candidatura alternativa?
Primero, porque, como ya hemos dicho, favorecería al Frente Amplio, generando una unidad interna más real que aquella a la que se pretende llegar gracias a la candidatura “natural y única”. En segundo lugar, porque en política (lo mismo que en la vida) muchas veces se gana pero se pierde, y se pierde pero se gana; además de que, a veces, antes de ganar es necesario perder.

Supongamos una interna en la que Moreira obtiene apenas el 10% de los votos. ¿Sería un fracaso? No, no lo sería por dos cuestiones: primero, porque, como ya hemos afirmado hasta el cansancio, la competencia interna, enérgica y sensata, unificaría y revitalizaría (social, política e ideológicamente) al FA; y, en segundo lugar, porque la figura de Moreira obtendría una visibilidad nacional que sería un gran capital político a futuro.
Por lo dicho, la derrota de Constanza estaría llena de futuro, sería una buena base sobre la cual comenzar a trabajar nuevas propuestas y relatos al interior del FA, en definitiva, sería una derrota-triunfo, que podría servir de reimpulso a un Frente estancado desde lo intelectual, sin fuerza social, burocratizado y dominado por la filosofía del “es lo que hay”.

Ya para finalizar, diremos:

Primero. ¿Y si la pre-candidatura de Vázquez tiene más de un oponente en la interna? Tal posibilidad, poco probable y compleja en términos prácticos, favorecería al expresidente, restándole fuerza a la alternativa político-ideológica única que en estas notas se ha venido sugiriendo. Sin embargo, tampoco podemos descartar dicho escenario, y debemos estar atentos a todas las posibles jugadas.

Segundo. ¿Y si la alternativa no es Constanza? Siendo Vázquez pre-candidato, y partiendo de la necesidad de una alternativa real a su pre-candidatura, Constanza Moreira es el nombre ideal, así como el más realista. Ahora, si aparece otra figura que de verdad represente una alternativa a la actual hegemonía frentista, habrá que considerarlo. Pero, y repito, es muy poco probable que esto suceda.

Tercero. ¿Y si no hay interna? ¿Y si Vázquez es el candidato único del FA? Desde luego, el FA podrá ganar la elección, pero será un triunfo-derrota: el Frente terminará de perder la poca militancia y mística que le queda, se convertirá decididamente en un partido tradicional y de opinión, y la interna de la coalición se verá en constante tensión durante el gobierno de Vázquez, con el riesgo permanente de una posible y dolorosa fractura por izquierda. Pero es poco probable que esto suceda: sería una torpeza grave y sin retorno.

Por último, y dado que las decisiones serán tomadas por las cúpulas partidarias (oyendo más o menos a sus bases, dependiendo del caso), así como por frentistas independientes que acudirán primero al Plenario y luego al Congreso del FA, ¿qué nos queda por hacer a quienes hoy no somos parte de la orgánica, pero que sí votamos, damos la batalla cultural todos los días y militamos (en términos tradicionales) en los momentos más álgidos de la lucha política?

Nos queda opinar, decir, no callarnos: la supuesta naturalidad de los hechos políticos evidencia su falsedad cuando abiertamente se los discute.

El camino, entonces, es convencernos primero, para convencer después, para convencerla.