Consejos para enamorar a una mujer en un 145







Miles y miles de seres humanos transcurren buena parte de sus días en un 145; entre ellos, muchos hombres solteros que no llegan a advertir la utilidad de cada viaje: allí puede estar la mujer de su vida. Por eso, compartiremos algunos consejos para caballeros en estado de soltería, con el fin de que a éstos les sea más fácil enamorar a sus compañeras de viaje, puedan comenzar una relación amorosa y aumentar así la tasa de natalidad del país.

Se preguntarán si tales consejos no se pueden llevar a cabo en otras líneas de ómnibus. La respuesta: sí, con excepción del 546.


1. Pida boleto de una hora
Si usted pide boleto Dos Horas, quedará como un miserable que busca ahorrar dinero a toda costa; si solicita el común, las damas lo considerarán un sujeto despilfarrador, dado que el boleto “Una Hora” ofrece la posibilidad de un viaje más por el mismo dinero. Por ello, siempre debe pedir Una Hora: ellas advertirán que no es ni derrochador ni amarrete, y prontamente pensarán que usted es la persona indicada para manejar la economía de la familia que, en su compañía, desearán conformar.


2. Tómese de una agarradera
Si usted se toma de un caño vertical con ambas manos, parecerá inseguro y pondrá en duda su masculinidad. Si pone ambos brazos en jarra, con el objetivo de mostrarse canchero, se reventará en la primera frenada, partiéndose la trompa contra el piso y quedando como un papa frita.
Por eso, lo recomendable es tomarse de una agarradera (dos no: da mono).


3. Sea considerado con ancianos, mujeres embarazadas, niños y lisiados
Las féminas se enamoran de los hombres considerados y misericordiosos. Si una anciana o una embarazada suben al ómnibus, ofrézcales su asiento. Pero tenga cuidado, hágalo con claridad y discreción, evitando los extremos. No es necesario acompañar el gesto con un discurso: “Estimada señora que atraviesa la mayor de las adulteces, acepte este asiento que gentilmente le brindo, en el entendido de que yo, joven, no lo necesito tanto como usted, dado el buen estado de mi salud física”. En tal caso, lo tomarían por un tipo demasiado estructurado. Tampoco caiga en el extremo contrario: si una muchacha sube al ómnibus de nueve meses, al momento de donar el asiento no son recomendables las frases del estilo de “¡me cago en dios, otra embarazada!”. Ya sabe: las mujeres creerán que usted es un ordinario.


4. No suba al ómnibus con su madre; si lo hace, ignórela
Las mujeres no se enamoran de hombres que tienen un vínculo estrecho y cotidiano con sus madres. Por eso, si su progenitora lo acompaña en el 145, finja no conocerla; si ella le habla, usted ponga cara de “¡¿quién es esta loca que me dirige la palabra?!”


5. Utilice los vidrios húmedos para mostrarse romántico y culto

Es común que los días de lluvia los vidrios del 145 se empañen y las gentes pasen sus dedos por ellos, dejando alguna palabra, símbolos o simples trazos. Para enamorar a una mujer, evite los corazones y otros dibujos cursis; lo que se recomienda es la escritura de versos. Se conoce el caso de un señor que enamoró a una muchacha al escribirle con su dedo en el vidrio empañado: “Niña: si el mundo infiel al bardo airoso / Las magias roba con que orló tu cuna / Tú le ornarás de nuevo el milagroso / Verso de ópalo tenue y luz de luna. José Martí (1853-1895)”.


6. Administre dinero y aplausos ante los cantantes
Si sube al 145 un hombre con una guitarra y brinda un recital, no lo aplauda como loco ni le dé $20, pues las féminas pensarán que usted es gay. Tampoco se muestre imperturbable, sin brindarle al artista ningún premio económico, pues quedará como una rata miserable. Lo aconsejable es un aplauso medido y entregar $6 por el show.


7. No compre gomitas americanas ni medias Can can; se recomiendan los Nikolo
Evite comprar gomitas dulces a los vendedores que suben al 145: las mujeres creerán que es demasiado infantil; si las compra, no las tire hacia arriba para luego tratar de pescarlas con la boca, porque ellas no verán en usted al padre de sus hijos. En cambio, si adquiere un chocolate Nikolo, lo parte a la mitad con los dientes y le entrega una de las mitades al objeto de su deseo: ella se enamorará sin retorno.

No compre medias Can can: concluirán que son para su madre, y las mujeres no se enamoran de hombres que tienen un vínculo estrecho y cotidiano con sus madres; si las compra, aclare en voz alta y mirando a todos los pasajeros: “son para mi sobrina”.


8. No se ofrezca para abrir ventanillas
Si una ventanilla está cerrada, una mujer intenta abrirla y no lo logra, no se ofrezca: seguramente no pueda y quede mal parado; será inútil que luego, con cara de situación, agregue: “imposible, está trancada”; sepa que del ridículo no se vuelve.


9. Desafíe las normas propias de todo ómnibus
Está demostrado que las mujeres sienten atracción por los hombres rebeldes. Por ello, le aconsejamos salivar, tomar mate y hablar con el conductor, y si es posible haga todo al mismo tiempo (en tal sentido, tomar mate, escupírselo al conductor y, a partir de tal hecho, sacarle tema, es una rutina eficaz). Ni bien lo obliguen a bajarse del ómnibus, al menos una mujer bajará con usted y se arrojará en sus brazos, enamorada de su personalidad transgresora.


10. No sea franela ni la mire demasiado
Muchos hombres creen que la mejor manera de conquistar a una mujer es rozarla con alguna parte de su cuerpo, todo en medio de un 145 lleno de gente. Pero según estudios, sólo un 0,000002% de los tipos que se frotan contra una mujer desconocida en un ómnibus, luego terminan casándose con la susodicha. Así que, entre otros recursos, descarte la aproximación de rodillas, el acercamiento de bultos y el contacto aparentemente involuntario de nalgas.

Evite mirar fija y prolongadamente a la mujer que le gusta. A ellas les encanta que los hombres finjan indiferencia hacia su belleza: ignorándola, la conquistará. Y si ella lo ignora completamente, no desespere: seguro está enamorada de usted, pero quiere conquistarlo usando su misma táctica.

 
 
Aclaración final:
No considere ninguno de los consejos anteriores si en el 145 van escuchando Malos Pensamientos. Según expertos, la voz nasal de Orlando Petinatti es lo más deserotizante que existe.