Consejos para conocer un cine porno sin sufrir daños colaterales










Según un estudio de la Universidad de Oxburn, el 94,7% de los cristianos se aburre de acudir siempre a los mismos lugares durante sus ratos de ocio. De estos, el 99,8% nunca asistió a un cine condicionado y un 89,2% confesó: “iría para ver cómo es, no para hacer nada, pero iría”. 

A dicho público, justamente, van dirigidos estos consejos.



1. Asuma que está viendo pornografía

Tenga siempre presente que en el cine XXX va a encontrarse con una visualización constante y clara de genitales, tanto femeninos como masculinos. De modo que no es pertinente escandalizarse ante un plano corto descarnado ni exigir la devolución del dinero de la entrada por escenas “subidas de tono”.
Recuerde que usted acude a ver pornografía y no erotismo, y que entre ambas cosas hay una gran diferencia, la cual oscila entre los quince y los veinte centímetros.



2. No vaya con su familia

Hay gente que, como paseo de fin de semana o en vacaciones de julio, va al cine porno con su pareja y sus hijos, algo que no es del todo recomendable. Si bien los visitantes de este tipo de lugares son personas comunes y corrientes, el ambiente no es familiar y es probable que sus hijos pequeños comiencen a hacerle muchas preguntas y prontamente tengan ganas de abandonar la sala. En cuanto a su pareja, pueden ocurrir dos cosas igualmente desagradables: que huya despavorida o que le pida para asistir día por medio.



3. No espere estrenos ni una de Darín

Según un estudio, dos de cada tres personas que van al cine lo hacen sólo cuando Darín estrena una película. Pero el cine porno se caracteriza por la total ausencia, tanto de estrenos como de actuaciones de Ricardo Darín. De modo que se aconseja ir predispuesto a una estética opaca y ochentosa, con grandes subtítulos en amarillo y protagonistas anónimos, ya mujeres de pelos batidos y bombachones, ya hombres que, en el mejor de los casos, actualmente tramitan su jubilación.



4. No pregunte por el acomodador

Si llega tarde a la función, no irrumpa preguntando por el acomodador o “dónde me siento”. Discretamente ubíquese en el primer asiento que encuentre libre. Si todas las butacas están ocupadas, es probable que se haya equivocado y que se encuentre en el estreno de la última de Darín.



5. No se agache a juntar el pop

En el cine condicionado muchos espectadores novatos se han agachado a recoger algún pop que se les cayó y, traumatizados, no han vuelto nunca más a pisar un cine.
Otros, ante la misma experiencia, comenzaron a andar la vida tirando pop cada pocos pasos. Pero como estos consejos van dirigidos a una experiencia no sexual en el cine porno, se recomienda no agacharse ante ninguna circunstancia. 

En términos alimenticios, tampoco es aconsejable acudir con elementos como bananas, churros, bizcochos, cucuruchos de vainilla y panqueques rellenos de dulce de leche, los cuales, mientras son digeridos, pueden dar a entender intenciones provocativas. Si en el lugar compra una bebida, evite preguntar “¿una pajita?”.



6. Sepa que puede enganchar el film en cualquier momento y que, como quien dice, da lo mismo

Las películas pornográficas tienden a tramas más bien escasas de elementos filosóficos y se caracterizan por argumentos que, sin ánimo de ofender a los amantes del género, podríamos definir como básicos. En tal sentido, los gemidos predominan por sobre los diálogos y en éstos es más común la brevedad que la extensión, por lo que la riqueza del lenguaje no llega a lucirse plenamente, reiterándose hasta el cansancio ciertos conceptos (como, por ejemplo, “oh, sí”). Además, la composición de los personajes no suele ser del mejor nivel y los desenlaces de las escenas son más bien predecibles. 

Por todo lo dicho, no sienta culpa si llega para las últimas escenas o si, debido al hastío, abandona la película a los quince minutos. Tampoco se apene si sacó una entrada para "La caverna de Platón" y en la sala proyectan "Vayan pelando las chauchas". Nunca notará la diferencia.



7. No aplauda al finalizar la película

En los cines convencionales la gente suele aplaudir al finalizar el film. Sin embargo, en los cines XXX los espectadores acostumbran a levantarse los pantalones. Si aplaude, el resto de los presentes interpretará fácilmente que usted es un novato y le harán saber a qué se va a un cine porno. Por estas y otras razones, el control de las manos es clave en este ámbito.



8. Tenga claro que puede ser un camino de ida

Algunas investigaciones aseguran que ocho de diez personas que acuden a un cine condicionado, reinciden, comenzando a tornarse cada vez más probables las experiencias sexuales en dicho espacio. Es más, en su libro “Gracias al sexo conocí mi yo más interior”, el terapeuta Jorge Bucay afirma que “quienes prueban no vuelven”, en referencia a lo adictivo que puede llegar a ser el cine porno.


Sin ir más lejos, el autor de esta nota asistió no menos de una docena de veces al mismo cine triple equis, y ya su entorno desconfía de argumentos tales como “quiero escribir los consejos con propiedad”, “voy a ver si hoy dan alguna de Darín” o “tranquila, sabés que no me gusta el pop”.