Abella: “La izquierda es cuestionar radicalmente el statu quo”










Buscando el significado de la izquierda en la actualidad, me acerqué a conversar con Gonzalo Abella. Sin duda, un referente de Unidad Popular (UP), ese espacio político que algunos llaman radical y otros, ultra, y por el cual supo ser candidato a la presidencia en 2014.

La suya es una opinión por demás interesante, porque Abella integra una izquierda de consignas combativas que, a su vez, es parte del sistema político, ocupando incluso una banca en el Parlamento. Y se diferencia tanto del oficialismo como de los partidos Nacional y Colorado.

Los gobiernos del Frente Amplio (FA) y los desafíos de UP, la Unión Soviética, la libertad y la corrupción fueron algunos de los temas sobre los que charlamos.  




Gonzalo, ¿qué implica ser de izquierda en estos tiempos?


Más allá de lo simbólico de la historia francesa, la izquierda es cuestionar radicalmente el statu quo. Y en el caso de crear un Estado revolucionario, implica ser consecuente con las políticas populares.

En el Uruguay de hoy, cuando el FA ha abandonado totalmente el programa de izquierda, con la extranjerización de la tierra, el envenenamiento del agua, la entrega de la soberanía y el saqueo transnacional que sufrimos, la izquierda entonces es levantar las banderas artiguistas y de la liberación nacional. Y asumir cuál es la etapa, cuál es la coyuntura y cuáles son las fuerzas motrices y los caminos que tenemos que emprender para lograr un cambio sustancial. Eso es ser de izquierda hoy.


Y en una dirección de izquierda, ¿los gobiernos del FA no han avanzado nada?

Desde el punto de vista cultural se han logrado cosas de impacto positivo. Pero desde el punto de vista de lo agrario y de la soberanía, se ha involucionado en el peor escenario socialdemócrata. Tenemos las tropas en Haití, la extranjerización de la tierra, la expulsión de los pequeños productores y los enormes latifundios. En los gobiernos del FA se ha producido una contrarrevolución agraria terrible. Los latifundios de cuando las marchas cañeras eran de 30 mil hectáreas, y hoy las grandes forestales tienen latifundios de 250 o 350 mil hectáreas. Y es propiedad extranjera, y son latifundios que no preservan la fertilidad de la tierra, sino que la destruyen. Si a eso le sumás la soja y las exoneraciones de impuestos a las transnacionales, uno percibe un retroceso terrible hacia políticas neoliberales a niveles que blancos y colorados no se habían atrevido a llegar.


¿A qué te referís cuando hablás de los logros culturales?

El Ministerio de Educación y Cultura y los planes MEC incorporaron gente que era del viejo frenteamplismo, mucho más capacitada y sensible culturalmente que la corrupta burocracia que nombraban los blancos y, especialmente, los colorados. Aunque, ojo, entre los colorados hubo gente que impulsó la cultura como Adela Reta, y entre los frenteamplistas hay gente que no sirve para nada en el plano cultural.

Un ejemplo es la televisión oficial, canal 5, que ha dado un salto extraordinario. Recuerdo que en la época de los colorados el programa más entretenido era El sello de Hoy. Era un canal deliberadamente destruido para que los canales privados proliferaran. Hoy canal 5 no es lo que debería ser, pero ha dado un salto colosal.


Dijiste que el FA aplica políticas neoliberales peores que las de blancos y colorados. Entonces, ¿cómo se sale de esta situación desde la izquierda?

Y agrego que el FA ha aplicado políticas asistencialistas a través del Mides, que no brindó políticas laborales, pero que ha generado clientelismo electoral. Entonces, ¿cómo se sale? 

En primer lugar, hay que hacer una lectura correcta de la realidad. Y, en segundo lugar, convocar a todas las fuerzas en torno a un programa artiguista y de liberación nacional. Unidad Popular (UP) no es suficiente. Nosotros no aspiramos a ir acumulando diputados en el marco de una política que se va haciendo cada vez más reaccionaria. Apostamos a crear un diálogo mucho mayor con gente que vota en blanco, con gente que vota anulado o que incluso sigue en la base del FA, creyendo ilusamente que se puede transformar desde adentro. Es necesario desenmascarar a los rastrillos de izquierda, como la senadora Moreira o Andrade. Y tenemos que apostar a una auténtica construcción patriótica para construir una alternativa de poder.


¿Qué opinión te merecen Constanza Moreira y Óscar Andrade?

Es una ley universal. Cuando un partido tergiversa su proyecto original siempre designa de su seno a seudorenovadores que prometen, rasgándose las vestiduras, restaurar el programa inicial. Ellos operan como rastrillos de izquierda.

Pero si uno ve la trayectoria de la senadora Moreira, no los discursos bonitos que hace, sino lo que votó, aparentemente por disciplina partidaria, ve que ha sido un soldado tranquilo de la obediencia debida. Y lo de Andrade es peor. Cuando realmente debió defender a su clase en el presupuesto, prefirió replegarse cómodamente a la burocracia sindical, no a la obra, porque él nunca va a trabajar en una obra. Recibe un gran sueldo como dirigente sindical, y renunció a los efectos de no quemarse en una votación presupuestal en la que iba a quedar desnudo, en el sentido de que iba a votar un presupuesto represivo.


¿Y qué pasa con la izquierda no frenteamplista? Porque cuesta entender cómo espacios tan pequeños pueden estar tan enfrentados entre sí y no buscar coincidencias para unirse. ¿Cuál es la relación con el PERI y el PT?

UP es un colectivo en formación, que incluso tuvo más gente porque, por ejemplo, se desprendió el MRO. Pero aun así hemos logrado un estilo de trabajo que, a pesar de que no suma grupos, está creciendo muchísimo en gente. UP crece en arraigo. 

El problema es que si nosotros no tenemos la capacidad de organizar toda la gente que llega, el crecimiento puede ser efímero. Mañana aparece un salvador, un rastrillo de izquierda, una buena promoción publicitaria en los grandes medios, que a nosotros nos ignoran, y podemos perder ese crecimiento.

Nuestra gran tarea hoy es organizar lo que tenemos, y fortalecer la democracia interna de UP, a los efectos de que nadie sienta que no puede participar, no sólo desde abajo sino también en la conducción. Lo único que no está en discusión es el programa artiguista.

Sobre el PERI, te digo que también se acercó a la UP. Pero desgraciadamente tiene algunas concepciones que son de derecha, dentro de lo legítimo que es un hombre que preconiza en la práctica lo que hace. Y conste que nosotros tenemos mucha gente que, como César Vega, son agricultores orgánicos. Pero cuando él empezó a hablar de la castración de los delincuentes y de poner el ejército en la calle, entendimos por qué se fue de la UP. No tiene una visión de izquierda.
En UP el tema medio ambiente es el tercer punto del programa. No el primero. Porque sin recuperar soberanía de patria no hay forma de preservar el medio ambiente, por más que reciclemos las bolsitas de leche.

Y del PT nos separa su enfoque internacional. Ellos hablan de la camarilla castrista, de la camarilla de Maduro, de la corrupción, y hacen énfasis en que todo eso no sirve para nada. Mientras que nosotros tenemos una política de solidaridad con los pueblos en lucha. Como UP no definimos si estamos con las FARC o en contra, ni apoyamos todas las medidas de Maduro ni las dejamos de apoyar. Eso es la soberanía particular de los pueblos. Pero entre Estado agresor y Estado agredido, cerramos filas con el Estado agredido. Y eso es una cosa que toda UP entiende. Y ahí hay una diferencia con el PT.

El otro tema es que el PT nos ha dado por la cabeza desde su periódico Tribuna de los Trabajadores, y consideramos que injustamente. Pero no podemos descartar políticas de alianzas porque el análisis de la realidad uruguaya es, en cuanto al diagnóstico de los responsables, el mismo que hacemos nosotros. Es tan urgente la necesidad de construir juntos, que vamos a seguir manteniendo un diálogo con sus dirigentes.

Y también nos vinculamos con gente como Zabalza y otros grupos, como la 8 de octubre, aunque desgraciadamente han sido vínculos más personales que de organización a organización.


Más allá de la solidaridad internacional, ¿hay países que hoy sean una referencia, un modelo a imitar?

Como UP te digo que partimos del concepto de la soberanía particular de los pueblos. Cada pueblo tiene derecho a elegir su camino. Y en ese sentido hemos valorado positivamente en su conjunto algunas políticas sociales de Venezuela y de Bolivia, en general nos pronunciamos sobre el derecho de Cuba a que se acabe el bloqueo y condenamos la ocupación militar de Haití. Y en cuanto a modelos de país, nos referimos a uno concreto: la Liga Federal de los Pueblos Libres de 1815.


¿Por qué cayeron los regímenes del llamado “socialismo real”?

UP como tal no tiene respuesta. Pero sí hemos dicho claramente que esos grandes laboratorios sociales del siglo XX, como la Unión Soviética y China, que tuvieron grandes logros en lo cultural, en lo social, en lo económico, en la edificación industrial, la alfabetización y la salud, no pueden ser ignorados, tienen que ser estudiados en sus luces y sombras. Por eso nos exigimos un debate profundo, franco y sin prejuicio sobre todo lo que ocurrió allí.

Ahora, ¿por qué eso se cayó? Hay una cosa clara, un elemento de la lucha de clases que se llama corrupción. Que es lo que mató a Lula. Por eso UP no defiende a Lula. Que los corruptos defiendan a los corruptos. Nosotros condenamos a Temer pero no defendemos a Lula.

Y entendemos que el elemento de corrupción jugó un papel muy importante en el decaimiento de ese laboratorio social. Lo que nos une en UP es un programa irrenunciable y una ética. Nuestro candidato no es sólo el piquito de oro que habla bien en función del programa, sino al que vemos en la tarea humilde y gris de todos los días, como limpiar un piso o hacer tortas fritas para finanzas.


La falta de libertades o el no acceso a determinados bienes por parte de la población, ¿no incidieron en la caída de esos regímenes?

¿Falta de libertades? Escuchame, yo viví en la Unión Soviética y en Cuba, y un cubano me decía ‘Dicen que en Cuba ponen preso al que piensa diferente. Entonces tendríamos que estar poniéndonos presos los cubanos unos a otros todo el tiempo’. No, no. Una cosa es si el concepto de democracia es pluripartidismo. Pero el concepto artiguista no era eso. Artigas no imaginaba que los partidos políticos fueran pueblo por pueblo captando votos, sino que cada pueblo enviara sus delegados. Es un modelo de democracia de abajo arriba que los laboratorios sociales del siglo XX intentaron hacer.

Ahora, hay que estudiar las grandes causas de fondo de por qué después de Stalin pasó lo que pasó. Porque en la época de Stalin, mas allá de todas sus sombras, el modelo económico funciono. ¿Por qué después empezó a decaer? Eso no lo hemos discutido como UP.


¿Qué es lo que más cuestionás de Stalin?

La falta de relevo. Se encerró en una cosa autoritaria y personal, y a pesar de que la brújula de construcción socialista nunca le fallo, le falló la política.

  



Esta charla forma parte del ciclo de entrevistas Ser de Izquierda