¿Y si Jesús fuera hijo de una violación?







Profesor de Literatura y autor de otro libro, Tony Carro se largó a narrar una historia alternativa de Jesús y María Magdalena. Su novela “La amante”, resultado de ocho años de investigación, acaba de publicarse y ya se presenta como un texto agudo y provocativo, sobre el cual charlamos un rato.




¿Qué se te dio por escribir este libro?

Yo quería contar la historia más conocida de Occidente de algún modo novedoso, y la forma que encontré fue contarla desde el punto de vista de María Magdalena, de la cual el catolicismo ha construido la imagen de una prostituta arrepentida. Entonces, desde los ojos de esta mujer, muestro un Jesús profundamente humano, le saco el carácter sacro y divino y lo humanizo, tanto que digo que es un hombre que tuvo amigos, que asistió a fiestas, que a veces tomó un poco de más, que conoció a María Magdalena, una mujer a la que amó y que lo amó a él, que quizá tuvo hijos.

Un hombre que a lo largo de la vida fue descubriendo su misión, llevar la palabra de dios y subvertir el mensaje del “ojo por ojo, diente por diente”, cambiándolo por el “ámense los unos a los otros”, algo que hoy parece simple pero que le costó la vida.



¿Y qué vamos a encontrar en “La amante”?

Vamos a encontrar a un hombre joven que se enfrenta a las autoridades religiosas de su pueblo y también al Imperio romano. Tan humano es este Jesús que es concebido como muchos hombres en ese contexto: producto de una violación. Porque pasa lo que sucede siempre en países ocupados, que los soldados ocupantes violan, roban y saquean. Entonces este Jesús nace de la violación de un soldado romano a su madre, María. Además, no resucita, queda muerto en el sepulcro. Y ahí se le pega a la piedra angular del catolicismo, que son la concepción divina y la resurrección.



¿Y cuánto creés vos en la existencia de Jesús y en lo que se cuenta de él?

Según muchos documentos, al parecer no hay duda de que existió un hombre que se llamó Jesús y que vivió en Nazaret, en la región de Galilea, que creó un movimiento que habría tenido entre 70 y 120 seguidores, muchos de ellos mujeres. Lo que sí está en tela de juicio, obviamente, es que sea hijo de dios, eso es lo que quedaría en el terreno de la fe.



¿Y qué sabemos de María Magdalena?

Existió, pero para mí no fue una prostituta arrepentida, eso es una injuria. En los evangelios apócrifos aparece como una de las primeras discípulas de Jesús, y desde ahí la reivindico. Incluso la palabra prostituta quiere decir “la que protesta”. No te olvides, Emiliano, que el cristianismo surge como una secta dentro del judaísmo, y la palabra prostituta viene de protestar. María Magdalena fue una de las primeras seguidoras de Jesús, y por eso es que se puede asociar la palabra protesta a esta mujer. En los evangelios apócrifos se muestra que muchas veces era a ella a quien Jesús le transmitía sus enseñanzas más secretas y profundas, que tienen mucho que ver con el hinduismo y el budismo. Porque todas las ideas del amor al prójimo y la compasión, Jesús las toma del budismo. Hay textos incluso antropológicos e históricos que dicen que viajó a la India y de ahí tomó esto.

Luego de la muerte de Jesús, el movimiento se disgregó entre quienes siguieron a María y quienes siguieron a Pedro, y como el mundo hebreo y la religión judaica son machistas y misóginos, la palabra de esta mujer y de sus seguidores fue totalmente sepultada.



¿Qué repercusión tuviste de parte de gente católica que leyó la novela?

Por lo general, las repercusiones son positivas, me dicen que la historia acerca más a este Jesús, porque es profundamente humano. Yo intenté desacralizar al personaje, deconstruí al héroe perfecto. Acá te encontrás con un hombre que descubrió que lo que tenía que hacer con su vida era diferente a lo que se venía planteando hasta el momento, un hombre que tuvo miedo y dudó, y que llevó adelante su mensaje enfrentando a las autoridades religiosas de su pueblo. En “La amante” hay un hombre con miedos, que vive y se juega por sus ideas, que vive el amor de una mujer, que tiene amigos.

El problema del catolicismo es que ha hecho énfasis en el mensajero y no en el mensaje. Hoy puede parecer inocente, frívolo o infantil, pero fue subversivo en su momento poner el amor al prójimo como valor esencial, eso era alterar un sistema de valores.



¿Pero alguien se enojó, se sintió herido por lo que escribiste?

Sí, tuve respuestas negativas. Pero asumo que es una novela que interpela, y si sos muy apegado a los textos canónicos te podés ofender. Lo grave es la gente que no quiere saber nada con la historia sin haberla leído, y lo mismo corre para muchos medios. A veces es más fácil agarrarse a lo aprendido que prestarse a cosas nuevas. Igual lo entiendo, mayormente la gente necesita referencias y a veces no le gusta movilizarse hacia nuevas formas de conocimiento, de ver las cosas.